martes, 28 de marzo de 2017

ARCANO XVIII LA LUNA: TOMAR Y DAR

Inconscientemente pedimos a los demás (parejas, sociedad, colectivos, empresas, superiores, amigos, etc.) que nos den lo que interpretamos nos faltó en la infancia. Sin embargo, cuando asentimos (que no es lo mismo que aceptar, la aceptación también conlleva resignación) interiormente a que mamá y papá y mis antecesores fueron perfectos primero como mujeres y hombres y luego como madres y padres, por el simple y gran hecho de ser portadores de la vida, algo se relaja en el alma y nos permitimos fluir en el intercambio emocional con el otro (sea quién sea el otro o sea cual sea su función en nuestra existencia). ¿Qué evitamos así? El propio desengaño, la propia decepción, la propia desilusión, de esperar más de lo que es justo (entendido como perfecto) de los demás o más de lo que nos corresponde (entendido como necesario) del mundo. Te dices: "Lo que pido, es cosa mía dármelo, lo que doy es cosa del otro como tomarlo".



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